Publicado el : 9/7/2020 12:00:00 AM por Admin
  • En su libro “La biología de la creencia” el biólogo Bruce Lipton afirma que la mente consciente apenas realiza entre el 1 y el 5% del trabajo mental.
  • La mente subconsciente se encarga del 95 al 99% de lo que pensamos, decimos, del impulso del querer hacer y, sobre todo, de lo que sentimos al respecto.

El rendimiento mental siempre es motivo de estudio; es que todos los que desean obtener su máximo desempeño en cualquier ámbito, necesitan trabajar el poder de su mente para lograr los objetivos.

Ser una persona de alto rendimiento en el ámbito donde te desempeñas, o aspirar a serlo, implica horas de entrenamiento, y si conoces estas herramientas de auto dominio mental estarás más cerca de lograrlo.

Los hábitos se articulan en la mente

Cualquiera que tiene éxito en cierto campo entrena permanentemente, ya que no se logra de la noche a la mañana, ni solamente leyendo un libro, sino practicando y practicando. Es esta dinámica la que genera la maestría para que adquieras la altitud suficiente para alcanzar los objetivos que te propones.

Haciendo una analogía con una computadora, la mente es el hadware del cerebro, que es el software que hace funcionar la maravillosa máquina llamada cuerpo humano.

Dentro de la mente hay dos partes específicas a las que necesitas prestar especial atención para desarrollar todo su poder: la mente consciente y la subconsciente.

1. La mente consciente:

Todo nace de un pensamiento y una idea; es en este plano consciente donde “te das cuenta” de lo que estás elaborando internamente; es el lugar de la lógica, de la evaluación de los riesgos, del análisis de factibilidades y de los pasos concretos que das para ejecutar las acciones.

En su libro “La biología de la creencia” el biólogo Bruce Lipton afirma que la mente consciente apenas realiza entre el 1 y el 5% del trabajo mental. Quiere decir que hay un enorme potencial mental aún no utilizado, y es el que se encarga de todo lo demás.

2. La mente subconsciente:

La mente consciente es la ejecutora de las tareas que le das de acuerdo con la otra parte: tu mente subconsciente.

¿Has querido lograr algo, por ejemplo, una dieta o un aumento de sueldo o de más clientes para tu negocio? Posiblemente te diste cuenta de que no alcanza sólo con la voluntad, el entusiasmo, la motivación y las ganas: si los patrones subconscientes no están alineados de acuerdo con ese estímulo que quieres lograr, es muy poco probable que lo consigas.

La mente subconsciente se encarga del 95 al 99% de lo que pensamos, decimos, del impulso del querer hacer y, sobre todo, de lo que sentimos al respecto. Es una fuerza irrefrenable cuando sabemos conducirla sabiamente y en positivo (y, de hecho, lo mismo sucede en negativo: generas más en contra de lo que dices que quieres).

El subconsciente, sin que te des cuenta, es el que permite que se sigan ejecutando las funciones vitales automáticas, como los latidos del corazón, el respirar, el sistema inmune para protegernos y también para alertarnos de cualquier problema de salud que se presente.

Así como la mente consciente es la ejecutora, la subconsciente es la que le indica por dónde ir y cómo hacerlo.

Los pensamientos automáticos

El problema por el que la mayoría de las personas no logran lo que anhelan no tiene que ver con la carencia de medios o contextos o entornos, sino con creencias y paradigmas en su mente subconsciente donde ya han determinado de antemano el fallido “no puedo”.

Es un hecho de que en cada lugar del mundo donde hay alguien que no obtiene los resultados que quiere, hay otra persona que -teniendo las mismas circunstancias de vida- sí lo consigue.

Este espacio subconsciente no discrimina, simplemente acepta y obedece las órdenes que le das, por lo que actuará tal como le indiques. Es aquí donde se graban muchos de los patrones y comportamientos de infancia que se siguen repitiendo de adultos, por ejemplo:

  1. Para ser una buena persona hay que obedecer a los demás (consecuencia de adulto: persona sometida).
  2. Sólo unas personas se destacan (consecuencia: vida postergada).
  3. El dinero es malo (consecuencia: pobreza).
  4. Jamás tendrás tu propio negocio (consecuencia: ser empleado toda la vida).

Si estas consecuencias son lo que quieres de verdad, no existe ningún problema; el asunto es cuando lo que ves manifestado en la realidad, y no lo quieres para ti.

Tú eres mucho más grande que tus problemas y tus creencias limitantes. Existe un infinito número de oportunidades y posibilidades para que, si lo eliges, salgas de esos patrones condicionantes desarrollando el poder de tu mente.

7 técnicas para cambiar los modelos mentales

Llamamos modelo mental a un mapa interno que tú mismo has dibujado desde que naciste, y que determina los resultados de tu vida.

“Es así como soy y no voy a cambiar”, habrás dicho alguna vez. Pues bien: eso puede ser distinto, porque si te lo propones, cambias. Estas técnicas te ayudarán a lograrlo:

1. Deja de vivir en piloto automático

En vez de tomar decisiones apresuradas y elecciones inmediatas, frena, piensa, observa las situaciones, escoge cada vez la más favorable a tus metas y objetivo, y luego, actúa.

2. Estimula las hormonas de la felicidad en tu cerebro

Hay tres hormonas tenemos todos y que podemos estimularlas para que nos produzcan constantemente sensaciones de felicidad, disfrute, equilibrio y bienestar. Las endorfinas se encargan de la felicidad; la dopamina, de la motivación y el placer; y la serotonina contribuye a un estado de ánimo tranquilo y relajado. Para segregarlas en mayor cantidad, consume alimentos ricos en Omega 3 y grasas saludables (consulta con tu médico antes de cambiar tu dieta). También incorpora ejercicio físico con regularidad, prácticas de meditación, lecturas positivas, y cualquier actividad que reconduzca la tendencia de los pensamientos negativos hacia aquellos contributivos con tu bienestar.

3. Cambia el tipo de pensamientos

Aunque parezca una tarea difícil, cuando incorporas pensamientos positivos a consciencia tu vida cambia significativamente. Esto requiere de entrenamiento permanente, sobre todo si tienes la tendencia a desviar tu mente hacia el pesimismo catastrófico que conduce a resultados no deseados. Las afirmaciones en positivo, el auto conocimiento y el trabajo en la autoestima son esenciales para cambiar la polaridad de tus pensamientos más frecuentes. Recuerda que aproximadamente un 90% de la población piensa en negativo casi el 90% del tiempo: puedes imaginar el resultado.

4. Duerme con calidad

El descanso adecuado contribuye con la segregación de las hormonas del bienestar y con una condición física y mental adecuada para afrontar los desafíos. Incluso dormir la siesta por un breve tiempo recarga las pilas. Los neurocientíficos recomiendan entre 7 y 8 horas diarias de sueño profundo. Evita las pantallas electrónicas antes de dormir: es preferible dedicarle un tiempo a la lectura -por ejemplo- o a la meditación, para tener un sueño reparador, y que tu mente descanse de estímulos que percibe como agresivos.

5. Enfócate en aprender algo nuevo diariamente

El aprendizaje empírico, aquel que proviene de las nuevas experiencias, está dando lugar a una forma de conocimiento permanente que necesitas llevar a tu mente consciente mientras está ocurriendo. Esta sinapsis cerebral puedes ejercitarla para tomar consciencia del impacto que se produce al incorporar lo novedoso. Puedes estimular la curiosidad, una habilidad manual o mental, ejercitar las neuronas, leer de temas completamente diferentes a los habituales y poner la meta de conocer una persona nueva por semana -alguien que agregue valor a tu vida, y viceversa-. Por ejemplo, convertirte o tener un proceso de mentoría puede ayudarte en este punto.

6. Entrénate en pensar de maneras distintas

La mayoría de las personas viven dentro de paradigmas, que son creencias acerca de cómo “deben” ser las cosas. La intención en este punto es que consigas expandir tu mente para generar nuevas posibilidades. Einstein afirmaba que “la mente es como un paracaídas: sólo funciona si se abre”, y de eso se trata. Puedes incorporar el pensamiento crítico, la observación consciente de tus pensamientos, la contemplación y el pensamiento lateral como herramientas a incorporar nuevas formas de pensar.

7. Crea tu plan de metas y visualízalo diariamente

Comenzar el día dedicando diez o quince minutos a escribir tus metas y objetivos de la jornada, en línea con los logros que quieres obtener en el mediano y largo plazo, es una excelente forma de hacer la estrategia para alcanzarlo. Decirte las cosas, por sí solas, no alcanza: al escribirlo lo haces tangible, y mejor aún si le pones tu firma. Luego, la visualización creativa consiste en el hecho de crear en tu mente la visión exacta de cómo te gustaría que resulten las cosas: es hacer “como si” estuvieses lográndolo. La visualización funciona si la practicas con continuidad y consistencia, y si te dedicas a observar cómo se van dando los resultados a partir de tener disciplina interna y externa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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